viernes, 27 de agosto de 2021

SOBRE EL METABOLISMO

 


Un estudio científico pionero revela la verdad sobre el metabolismo humano

Xavier Fonseca Blanco

XAVIER FONSECA

SOCIEDAD

CESAR QUIAN

La investigación sostiene que el aumento de peso se debe únicamente a los malos hábitos y no a un proceso natural de la edad

23 ago 2021 . Actualizado a las 20:40 h.

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El cuerpo humano es una máquina compleja que necesita mucha energía para funcionar correctamente. El metabolismo se encarga de transformar los alimentos que ingerimos en el combustible que permite realizar cualquier actividad, desde caminar hasta pensar. Sobre este conjunto de reacciones físicas y químicas que tiene lugar en el organismo siempre ha habido más preguntas que respuestas. Y cuando hay mucho desconocimiento sobre algo surgen los mitos y las falsas creencias. Ahora, un pionero estudio publicado en la revista Science, una de las más influyentes del mundo, arroja luz sobre cómo los seres humanos gestionan la energía que consumen a lo largo de una vida y que determina variables fundamentales como el peso y la altura. La ciencia, como era de esperar, echa por tierra algunas ideas erróneas.

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La investigación, que analizó datos de 6.421 personas de 29 naciones entre las edades de 8 días y 95 años, encontró cuatro etapas bien diferenciadas. La primera comprende los primeros meses de vida, desde los 8 días hasta los 12 meses. En este momento inicial de la existencia la quema de energía alcanza unos niveles insólitos, muy por encima que, en el resto de la vida, hasta un 50 % más. Los autores del trabajo confiesan haberse sorprendido con el gasto energético. «Las bebés queman energía mucho más rápido incluso que los niños. Lo hacen de una manera tan veloz que casi podríamos hablar de que somos una especie diferente durante los primeros meses de vida», confiesa el biólogo evolutivo de la Universidad de Duke Herman Pontzer, quien dirigió esta investigación que cuenta con más de 80 coautores.

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«Tiene sentido lo que revela el estudio porque en el momento inicial hay mucho gasto energético por parte del cerebro, que está en pleno desarrollo. Después de nacer el cráneo todavía está abierto y se va cerrando en un proceso que dura unos 12 meses y que supone un gasto energético bestial», confirma Teresa Martínez, jefa de servicio de endocrinología en el Chuac.

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El trabajo plantea un segundo período que abarca desde el primer año hasta los veinte y en el cual el gasto energético se mantiene alto. «Está muy influenciado por la cantidad de grasa, que es mucho menor en los niños que en los adultos. También por la actividad física. Hasta los 20 años las personas se mueven mucho», apunta Martínez. En esta etapa la gestión de la energía resulta de vital importancia porque determina el ritmo de crecimiento. «Los niños también se agotan rápidamente. Su alto metabolismo los hace particularmente vulnerables al retraso en el crecimiento y las enfermedades si no obtienen las calorías que necesitan», subraya Pontzer.

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A partir de los 20 y hasta los 60 años el metabolismo entra en la tercera fase, una de estabilización. Y es aquí donde se derrumban mitos. El trabajo no encontró grandes diferencias entre hombres y mujeres. Tampoco una justificación para que las personas engorden amparándose en un supuesto proceso natural producto del avance de la edad. «La tasa metabólica no varía en estos momentos. Los cambios hormonales, el estrés, las enfermedades, el crecimiento y los niveles de actividad influyen en el apetito, la energía y el peso corporal», destaca el investigador. «La gente hace lo contrario de lo que debería. Hoy parece que se tiende a moverse algo más, pero en general no tanto como lo hacían las generaciones de nuestros padres y abuelos. A esto hay que sumar que ha cambiado la forma de comer. La ingesta resulta mucho mayor, sobre todo a efectos de las calorías. En definitiva, es más una cuestión de los malos hábitos que del metabolismo», reconoce Teresa Martínez.

 

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La ciencia también respalda a través de este estudio el concepto de jubilación a partir de los 60 años, cuando comienza también la cuarta y última etapa, en la que el gasto metabólico comienza a descender drásticamente, hasta un 26 %. «A partir de la menopausia se produce una redistribución del gasto corporal. A medida que entramos en la senectud incluso se tiende a perder peso porque el apetito ya no es el mismo», concluye.

 

Los autores del estudio piden que los datos se tengan en cuenta a la hora de diseñar políticas públicas de salud que pretendan mejorar el bienestar de una población con una esperanza de vida media de 80 años.

 

jueves, 19 de agosto de 2021

PERDER PESO. PROBLEMAS.

 



POR QUÉ NO PUEDO BAJAR DE PESO SI ESTOY HACIENDO EJERCICIOS Y DIETA

 

 

 

Los efectos no son de la noche a la mañana y es necesario contemplar que podría demorarse más de lo deseado.

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Bajar de peso es una de las actividades más frustrantes si los resultados no se ven reflejados tras mucho esfuerzo; no solo en las rutinas de ejercicio sino en el régimen alimenticio.

No sería la primera vez que alguien hace ejercicio y aun así no logra llegar a peso ideal. Es muy normal, aunque no lo parezca. Pero pese a eso, la solución no es rendirse, recuerda que hacer ejercicio es una de las decisiones más difíciles pero acertadas para tener un mejor estilo de vida

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MÁS TEJIDO Y MÁS GLUCÓGENO

En las primeras semanas, según recoge el portal Vitónica es normal que incluso subas de peso, lo que puede llegar a desanimarte. Sin embargo, hay una razón científica para este cambio, y es que el organismo identifica que le faltan recursos para poder hacer frente a ese ejercicio. Entonces, el cuerpo empieza a ajustarse al ejercicio generando más tejidos como el tejido muscular y así acumulando energía como el glucógeno.

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RETENCIÓN DE AGUA

Los errores más comunes después de hacer ejercicio

Uno de los factores a tener en cuenta es que a pesar de que no se ganará un kilo de musculo al momento de hacer ejercicio, si se logrará obtener tejido muscular. Dicho aumento de proteínas retiene agua. Teniendo esto en cuenta, no solo los músculos obtienen volumen, lo hace el tejido conectivo también. Esto es producto de las adaptaciones para lograr soportar el ejercicio.

No es secreto que para hacer ejercicio se requiere una gran cantidad de energía, la misma que suele ser glucógeno almacenado en los músculos. Una dieta inadecuada y la falta de ejercicio lleva a un desequilibrio en el balance de energía, y el exceso calórico se acumula en forma de grasa. El glucógeno también retendrá agua al almacenarse; esto es otro factor por el que impida que no bajes del todo como quisieras.

 

 

 

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Una de las causas que se suman a no visibilizar los resultados pese a la dieta y el ejercicio, es que, si realizamos ejercicio aeróbico, el volumen de sangre podría aumentar y esto supone alrededor de medio kilo de peso ya que puede haber ganancias de medio litro en los primeros días, según reza el artículo.

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Finalmente, otro error que boicotea los esfuerzos es el consumo de tabaco. Dejar de fumar es un paso importante, asegura Andrea Egas, nutricionista ecuatoriana. Uno de los motivos del tabaco se debe a la nicotina, la misma acelera la combustión de calorías. Por eso, al abandonar el hábito, el gasto calórico es menor. (¿????????)